El clásico en la tribuna, lo ganamos por goleada
2009/09/28 in Noticias
Faltaban 45 minutos para el comienzo del partido y ya los rollitos de papel caían desde el anillo superior. Los cantos eran divididos, una parcialidad agredía verbalmente a la otra y esta respondía. Sin embargo, cuando el reloj marcaba las 16.05, miles de serpentinas y millones de papelitos celeste y blanco llenaron el cilíndrico estadio de Avellaneda. ¿De dónde aparecían tantos rollitos? Eran imparables. Las nubes negras del cielo se convirtieron en un techo enteramente celeste y blanco.
Los jugadores asomaron sus cabezas poco después de semejante espectáculo, que sí presenciaron en su totalidad los “5.500” seguidores rojos. Estos quedaron obnubilados ante tamaño recibimiento, ante aquella nueva espectacular muestra de superioridad en cuanto a lo que el fanatismo y la pasión confieren. Como era de esperar, la salida de los futbolistas rojos sólo estuvo acompañada por alguna que otra canción y los aplausos del sector visitante. Primer gol a favor.
El desarrollo del partido fue lo inverso a lo que pasó en las tribunas. Pese al valor de las entradas para los no socios, los hinchas de Racing colmaron el estadio en un 85%. No obstante, el equipo no estuvo a tono y por eso perdía desde los dos minutos de juego. Aunque estaba por encima en el marcador, el seguidor de Independiente se mantenía en silencio. Sólo el grito de gol se escuchó en un comienzo. Luego hubo otro sonido que también provino de aquel corralito: el segundo tanto de Gandín.
Sí hay que reconocer y marcar que los hinchas visitantes cantaron durante el entretiempo, intervalo que los locales se tomaron para discutir la pobre actuación del equipo y los tremendos fallos tácticos que tenía el mismo. Pero otra vez, cuando los 22 jugadores pisaron el césped, la hinchada que le puso música y color a la oscura tarde fue la misma: La Número Uno.
“De pendejo te sigo, junto a Racing siempre a todos lados…” fue el hit que mantuvo nuevamente a los hinchas de Independiente contemplando el panorama. El empuje de los fanáticos académicos llevó al descuento de Ledesma y su posterior “vamos Racing vamos, ponga huevo que ganamos”, que estuvo a punto de convertirse en realidad si la falta de suerte no hubiera predominado en las pocas acciones de gol que tuvo el equipo. Segundo gol a favor.
Es verdad, los tres puntos fueron nuevamente rojos. El resultado y las cargadas corren a favor de Independiente. Nada para rebatir al respecto. Pero lo que siente el hincha de Racing cada vez que juega su equipo, momento en el que se dirige al templo donde el que está al lado cree en la misma religión, comparte la misma locura y tiene los mismos principios, es inigualable.

Agustin said on 2009/09/28
TODO BIEN CON LA HINCHADA… SOMOS LA MEJOR DEL MUNDO Y TODO ESO. PERO YO NO ME CONFORMO CON GANAR EN LAS TRIBUNAS. HAY QUE GANAR EN LA CANCHA TAMBIEN. POR FAVOR, ALGUIEN QUE ARME UN EQUIPO QUE JUEGUE A ALGO CONTRA INDEPENDIENTE. ESTOY PODRIDO DE QUE NOS GANEN A CADA RATO.