La misma película, distintos protagonistas
2010/01/01 in Noticias
El club de los socios, Llop, Caruso, la kermes, la salvación, Caruso sin candado, la ilusión, la realidad, lo insólito, Matthaus, Vivas, el promedio, la incertidumbre… Simplemente, Racing.![]()
La misma lucha, otros protagonistas. Otro año con calculadora en mano, con algunas buenas alegrías, jugadores que pasan sin pena ni gloria, entrenadores que van y vienen, el interinato infaltable, decisiones bizarras… Un semestre que arrancó mal y terminó de la mejor manera, y otro que comenzó con expectativas y finalizó en el pozo. El balance 2009 de Racing se asemeja demasiado al de las últimas temporadas y, por si alguno no familiarizado con el fútbol argentino lee estas líneas, hay que aclararle que eso no es bueno.
El año comenzó a fines de 2008. El club volvió a ser de los socios y la primera decisión de Rodolfo Molina fue mantener en el cargo a Juan Manuel Llop, quien duró apenas tres partidos. Quizás hoy pocos recuerden la caída ante el vecino, en Mar del Plata, clásico en el que empezó a despedirse el Chocho. La interna hablaba de un mal clima con los jugadores y, como ocurre en todos los equipos, es más fácil que se vaya uno que gran parte del plantel.
La cuarta fecha del Clausura lo encontraba en el banco a Ricardo Caruso Lombardi. El bombero. El saca puntos. Y, rápidamente, sintió en carne propia lo que se sufre en la Academia: mala salida de Campagnuolo y lo que era triunfo ante Argentinos no lo fue en el descuento. En la quinta: 1-4 con Tigre. Y Franco Sosa jugaba en el medio porque era el único que pateaba al arco (palabras del técnico). Así estaba Racing. A la deriva. Condenado. En terapia intensiva, a la espera de la peor noticia. Pero resucitó y todo empezó en un cabezazo de Pablo Caballero…
La sucesión de buenos resultados le dio otra motivación al equipo. La kermes de los viernes ya era un clásico, el abrazo de todos al final de cada partido pasó a ser otro clásico, Migliore vomitaba en el arco y sacaba las imposibles, Aveldaño y Martínez eran impasables, Sosa y Zuculini contagiaban a todos, Lugüercio entregaba hasta la última gota y la efectividad disimulaba el poco juego. Punto a punto, plasma a plasma, triunfo a triunfo (incluidos Boca y River) hicieron posible la salvación y el gol que terminó sellando el no jugar la promoción lo hizo Leandro González, de los jugadores más resistidos de la temporada. Las paradojas de Racing.
El receso, más allá de que el promedio seguía al acecho, encontraba a todos ilusionados. Fue el mejor de los grandes en el cierre del Clausura y la posibilidad de pelear un lugar en la Libertadores no era una utopía. Todo terminó mal. Caruso Lombardi no acertó ni en una de sus apuestas (error compartido con la dirigencia), nunca encontró un plan B para modificar un arranque no imaginado, las lesiones tampoco acompañaron y el fuego esta vez quemó al bombero. Barbas fue el hombre del interinato y con él se consiguió la primera victoria recién en la duodécima fecha. Antes, el papelón.
“Lothar Matthaus va a ser el próximo técnico de Racing”, aseguró Molina, en conferencia de prensa. Se habló de falta de avales, de su mujer, de Tinelli, de autos blindados, de hoteles cinco estrellas… No hay mal que por bien no venga, el alemán no vino. Finalmente, se hizo cargo Claudio Vivas.
Vivas alternó buenas y malas. La Academia consiguió triunfos importantes como ante Estudiantes y Banfield (le sacó el invicto al campeón), pero las últimas dos derrotas, especialmente en el cierre del torneo ante Chacarita, jugando muy mal, dejó al equipo en promoción y a todos preocupados. A la espera de los refuerzos de jerarquía que no llegan. Sabiendo que el semestre que viene será durísimo…
